9 ago 2017

LOS CURULEROS

@BarbaraCabrera

“Lo que sabéis, lo que no sabéis; lo que se dice, lo que no se dice; lo que es claro, lo oscuro, lo contradictorio”
Guillermo Gerardo Hamilton

CURULEROS, dícese de aquellos personajes cuya tonalidad y presencia en cualquiera de la Cámaras [sea la de Senadores, la de los Diputados o en algún Congreso local] varía. Dichos especimenes suelen estar sentados en una curul –algunos por inercia, otros por convencimiento; varios, para defender sus y otros intereses; ciertos más con la camiseta de “su partido” tatuada. Todos, dignos de un estudio sociológico y algunos Zoo-ciológico. Trasciende que corresponde a los aludidos personajes dotar de leyes adecuadas y acordes a esta época y circunstancias, escuchando en todo momento la voz de la ciudadanía; no obstante, no siempre es así. Por ello, denomino a este sector curuleros con todo y sus implicaciones.
En la práctica legislativa a la mexicana, algunos curuleros dicen “meterse de lleno”, “trabajar de forma permanente” para “sacar alguna reforma o expedir leyes completas en tiempo récord” que en ocasiones aprueban entrada la madrugada.
Curuleros que atienden los pendientes legislativos al cuarto para la hora, dando a entender: salen porque salen. ¿Recuerdan las #ReformasEstructurales cortesía de Enrique Peña Nieto? sí, esas cuyo objetivo es “Mover a México”
Curuleros que se disputan la paternidad de las leyes mediáticas y se esconden de aquellas necesarias.
Curuleros gastalones. Algunos opacos, otros mostrones.
Curuleros lisonjeros.
Curuleros que dicen luchar contra la corrupción y se niegan a ser evaluados ¡ay de aquellos que osen tocarlos con el pétalo de una crítica!
Curuleros que se venden al mejor postor.
Curuleros erigidos en diputados del presidente http://bit.ly/2u5rJGE lejanos a la ciudadanía.
Curuleros escudados en la mercadotecnia para presentarse con cara y mañas limpias.
Curuleros cuyo máximo logro es develar placas, lanzar exhortos y sumar y sumar y sumar y sumar iniciativas a las que no siempre dan seguimiento.
Curuleros de ayer y hoy que viven, comen y sueñan con no quedar fuera del erario.
Punto y parte son los que con dignidad y ética son auténticos representantes del pueblo y pueden ser llamados en toda la extensión de su conceptualización: legisladores. Hay pocos, pero existen.
Los dislates y circo de quienes se hacen llamar legisladores están a la orden del día. Recientemente algunos de quienes integran la fracción de Movimiento Ciudadano en la Cámara de Diputados, acudieron a la oficina del priísta César Camacho, coordinador de los tricolores, amante de portar relojes carísimos que poco le lucen. Esa visita fue para obsequiarle un horno de microondas para implorarle que sus correligionarios descongelen las iniciativas que siguen sin llevarse a discusión, entre las que destacan: la revocación de mandato, la supresión del fuero, la desaparición de los bonos navideños, eliminar las pensiones de los expresidentes, quitar el financiamiento a partidos políticos, disminución de diputados, entre muchos otros. Es evidente, a partir de ser testigo de hechos como ese, que la contienda electoral está presente y muy cerca al ocaso de la legislatura, unos se ponen las pilas para hacer el trabajo por el que les pagamos desde el día 1.
Esta es la primera ocasión en que los curuleros podrán reelegirse. Y tú, ustedes ¿votarían de nuevo por ellos? Dejo esta pregunta para la provocación, y así llenarnos de acciones, decisiones y determinación para llevar a las curules a quienes sí nos representen.
PD. Consúltese aquí la Nornilandia que escribí hace algunos años dedicada a la “Grilla curulera” http://bit.ly/2u4C9WS
Por hoy es todo.
¡Hasta la próxima Nornilandia!